top of page

UN DON NADIE CONTRA PUTIN (Pavel Talankin)

  • hace 10 horas
  • 2 Min. de lectura

Tomar como punto de partida una postura en contra de la guerra casi siempre garantiza algo: el consenso. Es un lugar cómodo, difícil de discutir. Y es justo desde ahí que el profesor Pavel construye la posición de su documental.


Al criticar el régimen y el adoctrinamiento patriótico dentro de las aulas rusas, la película poco a poco empieza a desmoronarse. En ningún momento se nombra el porqué de la guerra. Queda fuera de campo, como si no importara. Y sin embargo, Vladimir Putin ha insistido en que no permitirá la entrada de Ucrania a la OTAN por una cuestión de seguridad nacional. Bajo esa lógica, el conflicto se presenta como un acto de defensa frente al imperialismo. Ese matiz nunca aparece. Y en su ausencia, todo se vuelve demasiado tendencioso.


El profesor, entonces, ocupa ese vacío con un idealismo lleno de inocencia. Recordando a una lista de “ojalas” constantes: no guerras, no armas, no hambruna, no pobreza. Una cadena de deseos que suenan bien, que cualquiera podría suscribir, pero que no alcanzan a convertirse en cuestionamiento. Son lugares comunes que no incomodan a nadie.


Hay algo ingenuo ahí. No tanto por lo que dice, sino por lo que evita pensar.

Y es curioso porque se presenta como alguien preocupado por sus alumnos, por su capacidad de pensar por sí mismos. Pero en ese gesto aparece otra cosa: una forma de individualismo. Se coloca, poco a poco, en el centro. Como si la película terminara organizándose alrededor de su figura. Como si necesitara ser leído como un mártir.


Ese idealismo lo atraviesa por completo. Quiere poder decir lo que piensa, sin restricciones. Pero no se detiene a preguntarse de dónde viene eso que piensa. Hay algo ya dado en su discurso, algo que solo repite citando a la propaganda hegemónica, una especie de sentido común global que él asume como propio.


La película tampoco logra sostener la idea de persecución por medio del Kremlin. No hay pruebas claras; no hay una presión que se vuelva concreta. Y aun así, se exilia a uno de los países que financian la guerra contra su país. Más que una necesidad, se vuelve una decisión que cierra su relato imaginario.


Quizá por eso resulta más interesante ver la película desde otro lugar. No como un gesto heroico de resistencia, sino como la anatomía de un sujeto víctima de la propaganda capitalista. El cual ganó el Oscar a mejor documental, recordando así a Corina Machado también por su premiado sometimiento al régimen de EUA.


Mr. Nobody Against Putin (Pavel Talankin, David Borenstein, 2025)



 
 

recibir las próximas entradas del cuaderno

Gracias por unirte

©NOETOLEDO2026
bottom of page